Que nadie

Que nadie te diga como tienes que sentir, vestir o comportarte tras un maltrato o una agresión de cualquier tipo. Parece que hay que ir con la cabeza agachada como si fueses culpable o tuvieras que avergonzarte. Parece que hay que quedarse recluida en casa llorando y recordando hasta volverse loca con el nudo negro en el estómago. Las personas que han conocido el infierno saben lo que significa una bocanada de aire fresco en las mejillas o el calor de un/a amig@ que con simple apretón en la mano y quizá sin mediar palabra porque no hace falta, te hacen llenarte de sol y comprobar que no estás sola. Permítete la libertad de gestionar tu dolor como necesites. No permitas que nadie te diga como debes sentirte. Sé libre, levanta la cabeza y adelante. Y si hay que empujar para que muevas montañas, somos miles las que empujaremos. No permitas que ninguna opinión te acobarde, te haga sentir culpable o provoque que des un paso atrás; si no, habrán ganado ellos.

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